Música

Letras y créditos

Son casi las tres
y aún no me he dormido
mientras tú descansas
y equilibras la balanza
de este nido

Te queda muy bien
ese pañuelo en el pelo
tu vida restauras
al tiempo que bailas
sin tocar el suelo

Sin mucho compás
sueles despertarte
y a mitad del desayuno
coges el ritmo oportuno
pero sin apresurarte

Y así pasan las cosas
mientras se pasa la vida
mejor que no me pidas
la última bebida
sin que antes te diga

Que estás guapa maquillada
y también sin maquillar
si te ríes, si te enfadas
cuando no paras de hablar
Si estás seria y concentrada
cuando te da miedo el mar
Si terminas una serie
y estás a punto de llorar
Cuando haces un bizcocho
que sólo tú vas a probar
¡Estás guapa!

Tuvimos mucha suerte
Somos dos afortunados
qué lindo accidente
entre tanta gente
haber colisionado

Fue pasando el tiempo
tú presumías de risa
yo limpiaba mis botas
con cara de idiota
sin ninguna prisa

Dejamos de dar vueltas
la cosa se puso formal
tú trajiste tus maletas
yo guardaba la receta
en una calle de postal

Y buscamos el verano
y lo hicimos con talento
ahora La Janda es un fortín
donde tenemos un jardín
que no sale ni en los cuentos

Compuesto por Rafa Caballero.

Producido por
Alberto Román y Rafa Caballero

Preproducción musical
Rayco Gil

Músicos
Rafa Caballero
Voz / coros
Pierrick Reglioni
Piano / trompetas
Alberto Román
Guitarras y bajo
Rayco Gil
Percusión / palmas

 

Grabado entre Madrid, Jerez y Conil en pleno confinamiento durante los meses de abril y mayo de 2020

Ingeniero de mezcla
Alberto Román

Ingeniero de mastering
Mario A. Alberni (Kadifornia)

Fotografía
Alberto González

Diseño
Teresa Trasancos

 

Letras y créditos

Puedes creer que he dejado de pelear,
puedes dormir tranquila que estoy lejos.
Yo sé que nací para encontrarte
y te encontré para quedarnos.

Puedes vivir dándome la espalda,
que yo con contemplarla me conformo.
Yo sé que nací para tenerte
y mataría por tenerte una vez más.

Quiero verte subir, bajar, subir de nuevo.
Agarrarte bien delante y atrás.
Que las campanas repiquen sin miedo
al compás de mis dedos hacerte temblar.

Puedes pensar que se me ha ido de las manos,
puedes hacer distraída esta milonga.
Yo sé que nací para entenderte
y sólo entiendo que estés de mi lado.

Puedes jugar a que no lees lo que escribo,
que sé muy bien que mi voz te llegará.
Yo sé que nací para escribirte
y cantaré para cuidarte

Nos prometimos la última calada de Madrid,
y nos quedamos a más de nueve horas de vuelo.
Nos apropiamos uno de los bancos del Parque Berlín,
y nos hicimos del barrio nuestro fuerte con bandera.
Nos regalamos tardes con sabor a macadamia.
Pero perdimos morirnos conservados en amor.

Nos convertimos en un canto rodado por Europa,
echamos ancla y tuvimos nuestro propio Trafalgar.
Nos licenciamos en cubrirnos la espalda sin la ropa,
y dibujamos en cada mapa el rumbo a nuestro sur.
Nos preocupamos de curarnos la frente con saliva.
Pero perdimos morirnos conservados en amor.

Nos atrevimos a ponernos la distancia de sombrero,
pero guardamos el mejor de los asientos; la memoria.
Nos aprendimos el juego de saber echar de menos,
y comprobamos que no todo sería naufragar.
Nos permitimos beber como vampiros sangre nueva.
Y así ganamos morirnos conservados en amor.

No me sirve de nada tanta elegancia,
me pides que aprenda a querer antes de morder.
A la calma no le di mucha importancia,
tus asuntos internos, mi farmacia.

Puede que lo hiciera tarde pero volví.
La última voz del sur viene a despertarte.
En mi cama no se cuentan las semanas,
y por las mañanas, me tienes aquí.

Lo que me gusta cuando destapas tus dos virtudes,
es que son del color del hueso del aguacate.

Tengo toda la suerte de estar en medio,
y puede que me sienta lejos de la realidad.
A tu carne nadie le puso precio,
yo la acompaño con vino, que traje de mi ciudad.

Puede que la fortuna esté de mi lado,
y vaya rompiendo botones hasta tu casa.
Me confieso ser el peso de tu espalda,
y si el tiempo pasa, que sea junto a ti.

Puede que todo nos resulte complicado,
si gastas tu tiempo a mi lado, se resume,
a una locura transitoria,
una respuesta absurda
a la pregunta de los dos.

Si juegas conmigo al pasado
el presente es un regalo y a eso se le suma
la victoria o la derrota,
la primera vez de todas
que no nos queda duda.

Tal vez ahora el tiempo se ha parado
sin sombrero, sin muñecas y algún postre, mucha suerte.
Yo prefiero volver a tirar los dados,
a ver si salen mejor que la otra vez.

Y no sé cómo fue que ahora…

Te veo dormir cada mañana
y me has presentado cartas
a veces iguales, otras formales.
Que aún no le he perdido
el miedo a las arañas,
que confundimos la memoria
con la historia.

Que los demás no cuentan
o no saben contar,
que nos queda poco tiempo,
que no hay vuelta atrás.
Sabes que siempre me gustaron
las mesas redondas,
que no entiendo de clases.

Y no sé cómo fue que ahora…

Casi siempre un tipo errante, para algunas buen amante
para otras un cobarde que jamás supo decir adiós.
Un artesano de canciones, medio pirata medio triste
al que pueden reprocharle el haberse obsesionado con vivir.
Yo he vivido y he jugado, he perdido y he ganado
he querido y me han amado, y nunca me escondí para llorar.
Y aunque sufra los aplausos al bajar del escenario
yo los cambio por la pena que me da verte marchar.

Por eso creo que tengo que seguir y seguiré, que tengo que vivir y
viviré como yo sólo sé, en la guitarra los dedos, en tu garganta mi voz.

Por las noches un torero, que si hace falta bajo al ruedo
a demostrar que por amor soy capaz de morir o matar.
De primero Caballero, de segundo soy de Barrio
y de postre mi calvario que es cantar hasta que no pueda más.
Y al final del camino podré descansar tranquilo
y agarrar la libertad con la madera y con el fuego de testigos.
Yo no quiero que me sufran, que me extrañen y me lloren
quiero veros reír, bailar y beber, cada tres del tres.

Perdí los papeles,
las viejas costumbres,
las buenas maneras.
A mi jerezana
un fin de semana
de un año cualquiera.
Perdí Barcelona,
su escudo, rutina,
sus ganas de verme.
Ahora vaga sola
por la calle Balmes
de lunes a viernes.

Me perderé en La Habana, si me vas a dejar.
Me perderé en La Habana, muy cerquita del mar.

Jugué con pistolas,
por tus labios rojos
perdí mucha sangre.
No salieron los dados
me fui sin sombrero
a ninguna parte.
Te dejas Madrid
tu casa, mis letras
el cómo cuidarte.
Ahora vago solo
por Puerta Toledo
de martes a martes.

Si tú me dejas me puede el dolor y me enveneno de pena y de ron.

Tu garganta de arena en el viento mejor suena y se prepara pa vivir
Abre sus alas la vida, de geranios sus balcones al escuchar tu voz crujir
Tus manos de barro han aguantado tempestades, nadie las podrá parar
Abre sus alas la vida, se engalana su patio al sentirlas trabajar

Hijos del sur,
mujeres y hombres que jamás se han escondido, que han escrito tu destino.
Mezcla de vinagre y sangre desde el mar a la montaña te han amado y te han pintado, y tú has crecido noble y grande… como sólo sabes tú.

Tus pies de emigrante han pisado con firmeza y se mueren por volver
Abre sus alas la vida que se decore su plaza no te pueden detener.
Tus ojos embriagados por el talento contemplado están a punto de llorar
Abres sus alas la vida, sea por la tierra libre, los pueblos y la Humanidad.

Hijos del sur,
mujeres y hombres que jamás se han escondido, que han escrito tu destino.
Mezcla de vinagre y sangre desde el mar a la montaña te han amado y te han pintado, y tú has crecido noble y grande… como sólo sabes tú.

No sé sin son las flores o la madera.
No sé si es el lugar o los colores.
Tal vez la ausencia o la amargura
de perder y saber, que no puedo remontar.

Que no estamos todos al volver a casa,
que no voy a veros a vuestro barrio de plata,
que hay dos asientos vacíos en la parte de atrás
que el reloj es un invento pero el tiempo pasa.

No sé si son las flores o la madera.
No sé si es paranoia o es verdad.
Tal vez sea mi cabeza y la certeza,
de no saber perder, y no poder remontar.

Y no poder hablaros en la mesa
y no poder veros en vuestro barrio de plata
que hay dos huecos vacíos en el salón
que el reloj es un invento pero el tiempo pasa.

Todos los temas compuestos por Rafa Caballero.

Producido por
Lalavalab y Rafa Caballero

Producción Ejecutiva
El Quinto Ateneo

Coordinación
Eli Gavete

Músicos
Alfredo Martín
Batería / palmas / coros
Rayco Gil
Percusión / palmas
Alberto Román
Bajo / Coros
Pierrick Reglioni
Piano / coros
Rafa Caballero
Voz / palmas / coros

 

Músicos invitados
Iria Armesto – Violin (2)
David Pardo – Saxo (4)
Iván Del Castillo – Trompeta (5, 6)
Carlos Sosa – Pailas (6)

Ingenieros de grabación
Alberto Martín, Rayco Gil

Ingeniero de mezcla y mastering
Alberto Martín

Estudios de grabación
Lalavalab (Madrid)

Fotografía
Marina Talavera

Diseño
Alejandro López / Andrea Trigo

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